Una noche, cinco pasos,
y el de en medio va solo
Este es el sistema entero. Si sabes teclear una lista y enchufar un portátil a un proyector, sabes llevar una noche de subasta.

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Mete lo que tengas
Un título, un precio de salida y quién lo donó. Una foto si la tienes — en una subasta de sala la cosa está encima de la mesa.
No hace falta que sea arte. Un fin de semana en una casa rural, una tarta al mes durante un año, una camiseta firmada, dos horas de jardinería. Si alguien va a pujar por ello, es un lote.
- 2
Imprime los códigos QR
Una tarjeta por lote con un código QR grande, el número del lote, el título y el precio de salida. Ponla junto al objeto y el lote se explica solo.
¿Cuarenta cosas pequeñas juntas? Imprime entonces una hoja de etiquetas. Las dos salen del mismo botón.
- 3
La gente puja desde su propio móvil
Apuntan la cámara al código, escriben una vez un nombre y un correo, confirman con un clic, y ya pueden pujar por todo esa noche.
Sin cuenta, sin contraseña, sin app que instalar. Y para el invitado con el móvil apagado, recoges su puja desde tu pantalla — la sala la ve entrar como cualquier otra.
- 4
La sala mira la pantalla
El lote en juego, la puja actual, quién va por delante, las pujas entrando — y una cuenta atrás que se adueña de la pantalla al final de cada lote.
Pon el objetivo de la noche en la pared y mira cómo sube la barra. Las salas pujan más fuerte cuando ven lo cerca que están.
¿Gente que no pudo venir? Pega un directo de YouTube o Vimeo y oyen al subastador mientras pujan desde el sofá, por los mismos lotes y en el mismo momento.
- 5
Liquidas esa misma noche
En cuanto cae el martillo, los ganadores reciben un correo con lo que deben y tu enlace de pago. La mayoría paga antes de salir del edificio.
Te llevas una hoja imprimible por comprador para la puerta, una página de resultados con cada lote y el total, y una exportación para el tesorero. Nada que sumar a medianoche.
Ahora pruébalo con tus propias manos
Leer es una cosa. Monta una subasta de ensayo con tres lotes, imprime un código y puja contra un compañero — diez minutos, sin cobrar nada, y todas las pantallas dicen que es un ensayo.