La gala por la que se conoce a tu club, sin el papeleo de después de medianoche
Tu club hace una gran noche al año, y todo el mundo se acuerda de cómo salió. Las pujas deberían ser la parte emocionante — no la parte en la que tres socios suman papelitos mientras la sala espera el total.
Montarlo todo es gratis. Pagas una vez, cuando abres las pujas de verdad.

El tesorero tiene que poder justificarlo
Cada puja, cada comprador y cada pago en una sola exportación. La hoja de liquidación por comprador se imprime sola, y la factura de la herramienta está en tu correo antes de que empiece la noche. Nada que reconstruir después.
No todos los socios tienen veinticinco años
Pujar es escanear un código y escribir un nombre — sin app, sin cuenta, sin contraseña. Y para el socio que no quiere saber nada de móviles, el subastador mete su puja desde delante y cuenta igual que cualquier otra.
La noche tiene un nombre que mantener
En la pantalla grande están el nombre de tu club y la causa, con un total que sube toda la noche. Las salas pujan más fuerte cuando ven lo cerca que está el objetivo — y la comisión del año que viene hereda un montaje que funciona en lugar de una caja de zapatos llena de papeles.
Cómo va una noche de club
Doce lotes donados por socios y comercios de la zona. Los códigos se colocan junto a cada lote durante la cena, las pujas se abren con el café, y a las diez el subastador adjudica el último lote. Los ganadores llevan un enlace de pago en el bolsillo antes de llegar al guardarropa. El total en la pared cuando se cierra: el número del que tu club habla todo el año.

Míralo funcionar antes de decidir
Monta la subasta entera, imprime los códigos y haz un ensayo completo con un compañero pujando desde su móvil. Diez minutos y sabrás si esto encaja en tu noche.
