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8 de julio de 2026 · Curiosidades

Los 10 carteles antiguos más caros vendidos en subasta

Diez récords de carteles, del Moulin Rouge de Toulouse-Lautrec al único Drácula que sobrevive, con la casa, el año y lo que enseña cada una de esas ventas.

Los 10 carteles antiguos más caros vendidos en subasta
Foto: Don Cockman via Pexels

Un cartel se imprime para tirarlo. Se cuelga quince días en el vestíbulo de un cine, se descuelga y alguien lo dobla y lo mete en un cubo. Esa es la razón entera de que los supervivientes valgan lo que valen. El valor está menos en el dibujo que en el accidente de que un ejemplar no se destruyera, y en que dos personas se enteraran a la vez.

Cada cifra es el precio tal como se informó en el momento de la venta, con la casa y la fecha, para que puedas comprobarlo. Uno de los diez se remató en libras, así que su titular lleva la cifra en dólares para que la lista se lea de arriba abajo, con lo que de verdad se pagó entre paréntesis. Las ventas privadas quedan fuera, y eso deja fuera un cartel muy famoso. Hay una nota al final.

1. El original de Star Wars pintado por Tom Jung — 3.875.000 dólares

Heritage Auctions, Dallas, diciembre de 2025, en su venta de Hollywood y entretenimiento. Es la pintura en acrílico y aerógrafo que se convirtió en el primer cartel de Star Wars en mayo de 1977, no una copia impresa, y por eso está tan por encima de todo lo demás. El productor Gary Kurtz se la quedó y la colgó en su despacho, y pasó a su hija. El comprador siguió siendo anónimo.

2. Moulin Rouge — La Goulue, Henri de Toulouse-Lautrec — 529.600 dólares (314.500 libras)

Christie's, Londres, mayo de 2014. Impreso en 1891, fue el primer cartel que Toulouse-Lautrec hizo para el Moulin Rouge, con la bailarina Louise Weber bajo su nombre artístico, La Goulue. La estimación llegaba como mucho a 180.000 libras y el lote terminó unas tres cuartas partes por encima. Sigue siendo la referencia del cartel francés del siglo XIX, un campo anterior al cine.

3. Drácula, one sheet estilo A, 1931 — 525.800 dólares

Heritage Auctions, noviembre de 2017. Uno de los dos únicos ejemplares conocidos de este diseño para la película de Bela Lugosi, y el precio más alto pagado en subasta por un cartel de cine impreso. Universal producía varios estilos por estreno; casi todos volvían al distribuidor y acababan en la trituradora. Lo que queda es un puñado de hojas de una tirada que nadie se molestó en registrar.

4. London After Midnight, 1927 — 478.000 dólares

Heritage Auctions, noviembre de 2014. La película está perdida. La última copia conocida ardió en el incendio de una cámara de MGM en 1965, así que el cartel es uno de los pocos rastros de una cinta de Lon Chaney sobre la que hoy solo se puede leer.

5. Casablanca, cuatro fogli italiano, 1946 — 478.000 dólares

Heritage Auctions, julio de 2017, exactamente la misma cifra que London After Midnight. En Italia no se vio Casablanca hasta después de la guerra, y el cartel de aquel primer estreno lleva un dibujo de Luigi Martinati que no tiene casi nada que ver con la campaña estadounidense. Mide más de seis pies de alto. Solo se conoce un ejemplar.

6. La momia, 1932 — 453.500 dólares

Sotheby's, Nueva York, 1997. Se cree que sobreviven tres ejemplares, uno de ellos en manos de Kirk Hammett, guitarrista de Metallica. Durante ocho años fue el cartel de cine más caro jamás vendido, y tiene un segundo acto instructivo: en 2018 se volvió a ofrecer un ejemplar en Sotheby's con una salida de 950.000 dólares y no encontró comprador. Un mínimo puesto por encima de lo que la sala va a pagar termina el lote antes de empezarlo.

7. King Kong, three sheet estilo B, 1933 — 388.375 dólares

Heritage Auctions, noviembre de 2012. Un three sheet mide unas cuarenta por ochenta pulgadas, se imprimía por secciones y se pegaba en la fachada del cine: por eso tan pocos llegaron enteros. Los formatos grandes eran más difíciles de guardar y de mover, y no valían nada entonces, así que la supervivencia cae en picado según sube el tamaño.

8. Casablanca, six sheet, 1942 — 384.000 dólares

Heritage Auctions, noviembre de 2020, del estreno estadounidense original y no del italiano de arriba. Con unas ochenta pulgadas de lado es todavía mayor, y estaba entelado, un tratamiento de conservación habitual para hojas de este valor. Que haya dos carteles de Casablanca en un mismo top diez dice algo sobre cómo se alimentan la fama de una película y su rastro de papel.

9. Frankenstein, three sheet estilo C, 1931 — 358.500 dólares

Heritage Auctions, marzo de 2015. Es el único ejemplar conocido de este diseño, y lo encontró un adolescente que trabajaba en un cine de Long Island, en una cabina de proyección tapiada. Casi todos los carteles récord tienen detrás una historia parecida, porque los que se guardaron a propósito los guardaron los estudios y siguen en archivos.

10. La novia de Frankenstein, one sheet estilo D, 1935 — 334.600 dólares

Heritage Auctions, noviembre de 2007. Dos años después, en noviembre de 2009, el único one sheet estilo B conocido de The Black Cat hizo exactamente la misma cantidad en la misma casa. El ciclo de terror de Universal de principios de los años treinta ocupa una parte llamativa de la cima de este mercado, porque los carteles los diseñaba Karoly Grosz y sobrevivieron poquísimos.

El que no está en la lista

El three sheet alemán de Metrópolis, de Fritz Lang, suele llamarse el cartel más valioso del mundo. Cambió de manos por 690.000 dólares en 2005, pero a través de un marchante londinense y no en una sala, así que no cabe en una clasificación de precios de subasta. Sí llegó a subastarse al final: en diciembre de 2012, un tribunal de quiebras de Los Ángeles lo vendió dentro de un grupo de nueve carteles que juntos hicieron 1,2 millones de dólares. Nunca se publicó un precio individual.

Qué puede sacar de aquí una velada de recaudación

Tres cosas se trasladan tal cual a una sala con veinte lotes y el suelo de un gimnasio escolar. La primera es que la escasez hay que decirla. Nadie puja seis cifras por una hoja de papel porque sea vieja: puja porque el catálogo dice que se conoce un ejemplar. La lámina donada o la camiseta firmada que tienes también llevan un dato así en alguna parte, y encontrarlo vale más que una foto mejor. Hay un apartado corto sobre cómo escribir las fichas en la guía.

La segunda es que un precio mínimo demasiado alto no protege un lote: lo mata. La momia se quedó sin vender en 2018 porque el suelo estaba por encima de la sala. Si dudas, una salida baja con competición detrás gana a una salida alta con silencio, y en cómo funciona se explica cómo se comportan el precio de salida y los incrementos.

La tercera es que el último minuto lo decide todo. El cartel de Toulouse-Lautrec superó su estimación alta en tres cuartas partes al final, no al principio. Un lote que cierra con un temporizador seco deja fuera a quien todavía lo estaba pensando; por eso una puja tardía debería empujar el reloj en vez de estrellarse contra él. El arte, las láminas y las piezas de coleccionista donadas se comportan casi igual, y la página para subastas de arte explica cómo agruparlas.

Nada de esto pide Dallas ni Londres: un sábado por la tarde en el salón de actos de un colegio o en un centro cívico funciona con las mismas reglas. Puedes montar la lista y hacer un ensayo completo antes de comprometerte a nada en empezar, y las páginas de ayuda responden lo que surge la misma noche.

Precios tal como se informaron en el momento de la venta, con comisión del comprador cuando la casa la indicó.

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