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5 de julio de 2026 · Curiosidades

Los 10 sellos y monedas más caros de la historia

Diez récords en dos listas: cinco monedas desde el Doble Águila de 1933 y cinco sellos encabezados por el sobre del baile de Mauricio. Todo comprobado.

Los 10 sellos y monedas más caros de la historia
Foto: Qing Luo via Pexels

Los sellos y las monedas suelen tratarse como una misma afición y no lo son. Tienen casas de subastas distintas, sistemas de calificación distintos y libros de récords separados. Meterlos en una sola clasificación sería fingir que un papel engomado y una moneda de oro acuñada compiten por los mismos compradores, y no compiten. Así que la lista va partida: los cinco precios más altos de numismática y luego los cinco más altos de filatelia.

Cada cifra es el precio tal como se informó en el momento de la venta, con la casa y la fecha. Como una clasificación no sirve si cada línea va en una moneda distinta, cada titular lleva el importe en dólares, con la moneda en la que se remató el lote justo detrás entre paréntesis.

Las cinco monedas más caras

1. El Doble Águila de 1933 — 18.872.250 dólares

Sotheby's, Nueva York, junio de 2021, y todavía el precio más alto pagado por una moneda. Casi toda la emisión de 1933 de la pieza de oro de veinte dólares se fundió antes de circular, y este es el único ejemplar que el Gobierno de Estados Unidos permite tener en manos privadas. Salió de la colección del diseñador de calzado Stuart Weitzman, que la había comprado en 2002 por 7,59 millones de dólares.

2. El dólar de plata Flowing Hair de 1794 — 10.016.875 dólares

Stack's Bowers, Nueva York, enero de 2013, comprado por el marchante Legend Numismatics. Calificado Specimen-66, es el mejor ejemplar conocido del primer año de los dólares de plata estadounidenses, y bastantes especialistas creen que fue el primero que se acuñó.

3. El doblón de Brasher de 1787 — 9.360.000 dólares

Heritage Auctions, enero de 2021, a un comprador anónimo, y el precio más alto pagado por una moneda de oro en subasta. Ephraim Brasher era orfebre en Nueva York y vecino de George Washington; sobreviven siete de sus doblones y este es el mejor. Solo se había subastado dos veces antes, en 1907 y 1979, y marcó récord las dos.

4. La Media Águila de 1822 — 8.400.000 dólares

Stack's Bowers, marzo de 2021, de la colección D. Brent Pogue. Se conocen tres ejemplares de esta pieza de oro de cinco dólares y dos están para siempre en el Smithsonian, así que esta es la única que alguien puede comprar. Está calificada AU-50, lejos de la perfección: cuando la rareza y el estado chocan, en este campo gana la rareza.

5. El dólar Draped Bust de 1804, Clase I — 7.680.000 dólares

Stack's Bowers, agosto de 2021. Se la conoce como el Rey de las Monedas Americanas y no se acuñó en 1804: las piezas de Clase I se hicieron en los años treinta del siglo XIX como regalos diplomáticos, y esta fue al sultán de Mascate en 1835. Calificada Proof-68, es la mejor de las quince conocidas. Se había vendido una vez, en 1999, por 4,14 millones de dólares.

Las cinco piezas filatélicas más caras

1. El sobre del baile de Mauricio — unos 11,9 millones de dólares (10.027.800 euros)

Christoph Gärtner, Alemania, junio de 2021, comisión incluida. En 1847, lady Gomm, esposa del gobernador de Mauricio, envió invitaciones a un baile de disfraces franqueadas con los primeros sellos de la isla, las célebres emisiones POST OFFICE. Sobreviven tres de aquellos sobres: uno está en la Royal Philatelic Collection, otro en la British Library y este era el tercero. Es el precio más alto pagado nunca por una pieza filatélica.

2. El un centavo magenta de la Guayana Británica — 9.480.000 dólares

Sotheby's, Nueva York, junio de 2014, vendido del legado de John du Pont. Se conoce un solo ejemplar, impreso localmente en 1856 sobre papel magenta cuando no llegó un envío de sellos, y parece exactamente lo que es: un trozo de papel con las esquinas recortadas. Ha batido el récord de un sello suelto cuatro veces distintas en más de un siglo.

3. El 500 mon japonés con el centro invertido — casi 5,8 millones de dólares (5,4 millones de euros)

David Feldman, Ginebra, junio de 2023, en una venta conjunta con Stampedia, de Tokio. Los primeros sellos japoneses aparecieron en 1871 con el valor impreso en el centro de un marco de dragones; en un pliego del valor más alto el centro entró del revés, y solo se ha encontrado un ejemplar, en 1973. Era la primera vez que se subastaba desde entonces. Quien pujó en segundo lugar contó después que iba dispuesto a gastar cuatro millones de euros.

4. El un centavo Z Grill de 1868 — 4.366.000 dólares

Robert A. Siegel, Nueva York, junio de 2024, de la colección del inversor Bill Gross, y récord para cualquier sello estadounidense. Se conocen dos Z Grill y el otro pertenece a la New York Public Library, así que este es el único que puede cambiar de manos. El récord que batió era de un Inverted Jenny que había hecho 2.006.000 dólares en la misma casa en noviembre de 2023.

5. El sobre de Burdeos de Mauricio — unos 4 millones de dólares (6.175.000 francos suizos)

David Feldman, 1993. El único sobre conocido que lleva los dos sellos POST OFFICE de Mauricio de 1847, el penique naranja y el dos peniques azul, enviado de Port Louis a un comerciante de vinos de Burdeos. Tuvo el récord de la pieza filatélica más cara durante más de veinte años, y por eso queda el último por la cifra en dólares del día y el primero por la historia.

Qué puede sacar de aquí una velada de recaudación

Lo primero es que casi todo lo de arriba es único o casi, y el catálogo lo decía sin rodeos. No «raro», sino «se conocen dos y uno está en una biblioteca». Una subasta benéfica pocas veces tiene algo único, pero casi siempre tiene algo que no se puede comprar: una tarde con alguien, un sitio en una mesa, una pieza que un artista del barrio hizo solo para esa noche. Dilo con esas palabras. La guía repasa cómo describir un lote para que la escasez se vea.

Lo segundo es que las estimaciones fallaron a menudo, y en la dirección útil. El 500 mon japonés dejó a un segundo pujador que pensaba parar en cuatro millones de euros. El dólar de 1804 se había duplicado desde su aparición anterior, veintidós años antes. Una estimación es el punto de partida de una conversación, no una predicción, y ponerla baja para provocar la primera puja no cuesta nada cuando hay dos personas que lo quieren de verdad.

Tercero, el estado importó menos que la historia. La Media Águila de 1822 está calificada AU-50 y al magenta de la Guayana Británica le faltan las esquinas. Ninguno es bonito; los dos son los únicos disponibles. A veces quien dona se disculpa porque el lote no está impecable. Si es el único de su clase en la sala, esa disculpa sobra.

Por último, ninguna de estas ventas fue rápida y ninguna terminó en un segundo fijo. Una puja tardía prolongaba la competición en vez de cerrarla. Si tu subasta se hace en línea o dura varios días, la regla debería ser la misma; eso está explicado en cómo funciona. Las dudas habituales se responden en el centro de ayuda, y en las asociaciones suele haber más material de este tipo del que nadie cree. Nada de esto necesita Ginebra: un sábado por la tarde en el salón de actos de un colegio o en un centro cívico se juega con las mismas reglas, y puedes montar la lista y ensayar la velada entera antes de comprometerte a nada en empezar.

Precios tal como se informaron en el momento de la venta; los totales incluyen comisión del comprador cuando se indicó.

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